Son
muchas y variadas las formas de definir el concepto de
Cultura desde la Antropología, ciencia que justamente
estudia dicha Cultura. Por eso, es quizá la mejor
forma de entender este concepto, cuando realizamos un
rápido recorrido por la historia de la disciplina
antropológica; pues en cada una de sus etapas se
forjan las distintas definiciones del concepto.
La
historia de la Antropología en grandes líneas
se puede dividir en cinco etapas: 1) Antecedentes; 2)
Preclásica; 3) Clásica; 4) Descolonización;
5) Actual o Crítica.
La primera de las etapas no registra definiciones de cultura,
pues estamos en los albores de la disciplina.
Dentro
de la Etapa Preclásica, encontramos como corriente
teórica o escuela de pensamiento al Evolucionismo;
donde se destacan dos grandes pensadores Morgan y Tylor.
Es
Tylor, en 1871, quien sistematiza el concepto de cultura
y lo incorpora a la Antropología por primera vez;
diciendo que “la cultura o civilización,
en sentido etnográfico amplio, es aquel todo complejo
que incluye el conocimiento, las creencias, el arte, la
moral, el derecho, las costumbres y cualesquiera otros
hábitos y capacidades adquiridos por el hombre
en cuanto miembro de la sociedad”.
Como
podemos apreciar en esta definición nada escaparía
al concepto de cultura, pues se trataría de la
definición muy amplia.
Durante
la siguiente etapa, conocida como Clásica (y donde
la Antropología se transforma en una disciplina
científica, pues adquiere el Método -Trabajo
Etnográfico-), es B. Malinowski, antropólogo
de la corriente Funcionalista, quien cambia la definición
del concepto y concibe a la cultura como un organismo
vivo; como un sistema cuyas partes son interdependientes
y donde cada una de ellas sólo puede ser explicada
en relación con las demás. Además
entiende que la cultura es el principal medio para satisfacer
las necesidades, las cuales son universales.
Esta
definición de cultura también es muy amplia,
pero se nota claramente el enfoque teórico sistémico
que subyace detrás de la misma, y consecuentemente
ya comienza a recortarse la definición.
La
segunda gran corriente de pensamiento que se desarrolla
durante la Etapa Clásica es el Particularismo Histórico
o Relativismo Cultural, cuyo principal exponente fue F.
Boas, considerado también uno de los precursores
de la antropología norteamericana. Este investigador
a partir de sus experiencias de campo, plantea la necesidad
de realizar investigaciones particularistas; y afirma
que cada cultura tiene una historia única. Establece
el Principio del Relativismo Cultural, por el cual se
dice (a diferencia de la corriente evolucionista) que
no es posible hablar de culturas superiores y de culturas
inferiores, siendo cada cultura producto de condiciones
particulares de desarrollo histórico. Por lo tanto,
se opone la noción de progreso en las etapas de
evolución y lleva a un mayor reconocimiento de
la diversidad cultural de las sociedades “primitivas”;
esto constituye uno de los más importantes aportes
realizados por la antropología a la sociedad en
general. Decía F. Boas que se deben evitar los
juicios de valor y las generalizaciones.
Define
a la cultura como un proceso de creación orgánica
y viva, y no una adaptación mecánica; donde
el medio ambiente puede condicionar la cultura, pero no
la genera.
Dentro
de la Etapa Clásica encontramos finalmente como
tercera corriente de pensamiento al Estructuralismo. Y
es su principal exponente C. Levi–Strauss, quien
en 1908 define a la cultura como un sistema de reglas
de signos compartidos por todos los integrantes de la
misma, entendiendo como sistemas de signos compartidos
al lenguaje mítico, signos orales y gesticulares
de los que se compone el ritual, reglas de matrimonio,
el parentesco, etc.; los cuales están estructurados
de acuerdo a principios inconscientes y universales. Y
donde el trabajo del antropólogo es descubrir la
lógica que subyace al sistema, encontrar la estructura
subyacente a una institución, a una costumbre,
para luego encontrar un principio de explicación
válido para otras instituciones y otras costumbres.
Esta
corriente Estructuralista muestra claramente la influencia
de la lingüística dentro de la antropología,
y bisagra los estudios anteriores con un sinfín
de corrientes de pensamiento modernas que abrevan en ella.
Pero como se puede apreciar esta definición de
cultura, y muchas de las que le siguen, se comienza a
recortar el concepto en vez de aplicar definiciones muy
amplias.
Durante
los años 60 y 70 del siglo XX, la antropología
entra en una etapa muy compleja en cuanto a la variedad
de teorías y/o corrientes de pensamiento (conocida
como Etapa Actual o Crítica). El panorama se abre,
y al haberse producido el Proceso de Descolonización,
son ahora los antiguos “objetos” de estudio
(esos otros culturales “descubiertos” tras
la conquista de América y aquellos que sufrieron
el imperialismo también en África y Asia)
quienes se transforman en “sujetos” que estudian
sus propias realidades.
Veremos
entonces a teóricos como C. Geertz, quien dentro
de la Antropología Interpretativa define a la cultura
como un sistema de símbolos y significados compartidos,
son símbolos públicos y por medio de los
cuales los miembros de la sociedad se comunican entre
sí. Los símbolos se conocen por medio de
la observación e interrogación. Es una concepción
semiótica de la cultura; estudiar la cultura es
estudiar códigos compartidos de significados. La
cultura es entendida como un texto y las actividades sociales
pueden ser leídas por el observador.
La
escuela de la Ecología Cultural (con raíces
en el evolucionismo del XIX y en el materialismo histórico
de Marx y Engels) entiende a la cultura desde una dimensión
ecológica, el hombre es parte del ambiente físico.
Su principal teórico (J. Steward) crea el término
Ecología Cultural. Le importan los patrones de
actividad adoptados por los distintos grupos sociales
para explotar un nicho ecológico particular. Existen
similares adaptaciones a similares condiciones en diferentes
partes del mundo; y el móvil de la evolución
es el intercambio entre cultura y ambiente.
Para
la Nueva Etnografía conocida también como
Antropología Cognitiva, Etno-semántica o
Nueva Antropología (entre finales de los 50´
y principios de los 60´), la cultura es un conjunto
de significados compartidos por los actores sociales.
Una
de las corrientes más críticas de los 70´
fue el Marxismo Estructural, donde se usaron modelos creados
por Marx para criticar a la antropología anterior.
Aquí se equiparó el concepto de cultura
con el de ideología y se analizó el papel
de la cultura en la reproducción de la sociedad;
dicho papel sería legitimar el orden social, mediatizar
las contradicciones y ocultar la fuente de explotación
y desigualdad del sistema. Relacionaron la base material
con la ideología y prestaron atención al
parentesco, la descendencia, el intercambio, etc., pero
relacionándolo con las estructuras políticas
y económicas. El problema más importante
de esta idea es que no se puede igualar el concepto de
cultura al de ideología, ya que la primera representa
lo ideal y lo material de las relaciones sociales de producción.
Durante
los años 70´ y 80´ se proponen la recuperación
de lo social a través de la hermenéutica,
la fenomenología, la semiótica y la crítica
literaria. Nuevamente C. Geertz propone que la cultura
es un armazón de textos, trata de recuperar lo
particular de cada cultura. Donde el antropólogo
debe interpretar cada fragmento pasado y presente que
se refleje en la cultura, para armar un discurso con forma
de descripción densa, en la que se rescata la riqueza
contextual de la vida social. Sin embargo, se puede realizar
una crítica a este punto de vista ya que es absurdo
analizar a la sociedad como textos culturales para ser
leídos, pues implica pensar a las formaciones sociales
como entidades coherentes.
En
la actualidad más que una o distintas definiciones
del concepto, lo que existen son diversos usos; así
por ejemplo Neufeld (1997) nos aporta algunos de los usos
del concepto:
“Podemos
entender a la CULTURA como la historia, que esta vinculada
a los procesos políticos y sociales de una sociedad,
es un modo de vida de un pueblo e incluye tanto el lenguaje
y el arte, los hábitos alimenticios, la forma de
vestirse, como la manera de expresar social y políticamente,
siendo también cultura las luchas que emprendieron
y emprenderán los diferentes pueblos por liberarse
de la dominación, de la opresión y dependencia.”
(M. Giorgis, 1994)
Podemos
ver en este breve recorrido por la historia de la Antropología,
como el concepto de Cultura fue cambiando lentamente,
condicionado por las propias circunstancias históricas,
como sucede con los conceptos de todas las disciplinas.
He
intentado mostrar que son muchas y variadas las definiciones
de cultura según desde qué postura teórica
se parta. Pero sin duda alguna, Cultura en el sentido
antropológico del término dista mucho del
significado que suele cotidianamente dársele.
Como
antropóloga jamás se me ocurriría
decir que una persona es “culta” por haber
leído, estudiado, ir a la ópera, escuchar
cierta música o programa de televisión.
Todas las personas tienen Cultura por ser miembros de
una sociedad, y eso excede ampliamente cualquier instrucción
y/o educación que se pudo recibir.
El
hombre resuelve las necesidades y situaciones de su vida
culturalmente; ese hombre sobrevive gracias a que crea
cultura.
Uno
es culto o posee cultura porque nació dentro de
la especie Homo Sapiens Sapiens, y porque es esa Cultura
la que lo diferencia del resto de las otras especies,
y la que nos hace definitivamente humanos.
Bibliografía
-
Lischetti, M. 1997. Antropología. EUDEBA. Buenos
Aires.
- Giorgis, M. 1994. Antropología. Manual de Cátedra.
Colabora: Susana Ferruci. Universidad Nacional de Córdoba.
Córdoba.
- Malinowski, B. 1986. Los Argonautas del Pacífico
Occidental. Obras Maestras del Pensamiento Contemporáneo.
Ed. Planeta-Agostini.
- Nanda, S. 1987. Antropología Cultural. Adaptaciones
Socioculturales. Grupo Editorial Ibeoramérica.
S. A. de C. V. México.
- Neufeld, M.R 1997. Crisis y vigencia del concepto de
"cultura". Antropología. EUDEBA. Ed.
M. Lischetti: 383-405.
La nota de la Licenciada Paola Silvia Ramundo nos fue
remitida desde Salamanca (España), en el mes de
mayo de 2004.