RUBROS
Hoteles
Gastronomía
Inmobiliarias
Belleza
Hoteles
Computación
Agensias Turismo
Playas
Bancos y Afines
Indumentaria
Hogar y regalos
Salud
Salud
ZONAS
SERVICIOS
Historia
Farmacias de turno
Farmacias de turno
Publicidad
Teléfonos Utiles
Publicidad
Publicidad
Contáctenos
Copyright ©
PaseosMdq 2003
Una joya en peligro
Casa del Puente, en Mar del Plata
Fuente: Museólogo David Iurescia de Bien Cultural

Bien Cultural es una asociación sin fines de lucro, que genera y apoya emprendimientos -del ámbito oficial y privado- vinculados a la defensa y promoción del patrimonio cultural, el desarrollo de proyectos que estimulen la identidad comunitaria y la formación y capacitación de recursos humanos en gestión cultural

Llamada de auxilio para la Casa del Puente en Mar del Plata, la obra maestra proyectada para su padre por Amancio Williams está siendo virtualmente desmantelada. En 1997 se la declaró Monumento Histórico Artístico Nacional. Desde su abandono, en 2003, sufre pintadas, roturas y robos de todo tipo. Es un ejemplo de la arquitectura moderna local.

Tenía poco más de 30 años el arquitecto argentino Amancio Williams cuando, entre 1943 y 1945, se ocupó de proyectar y construir una residencia para su padre, el compositor Alberto Williams. La casa se ubicaba en Mar del Plata, en la esquina de Funes y Quintana, sobre un parque de gran belleza que estaba cruzado por un arroyo que lo divide en dos y tiene acceso por un solo lado. Lo que singulariza esta construcción desde su origen es la idea de apoyarla en cada lado del arroyo y vincularla así con las dos partes del terreno. El arroyo fue más tarde desviado y entubado, pero subsiste una "preciosa hondonada", al decir de Claudio Williams, hijo del autor y obstinado defensor de su obra.

En marzo de 1997 la casa fue declarada Monumento Histórico Artístico Nacional y, por lo tanto, forma parte del patrimonio cultural de la Nación. Por otro lado, la mundialmente conocida Casa del Puente ha sido publicada en centenares de manuales, libros y revistas de todo el planeta. Lo lamentable es que, en este caso, la nota no tiene por objeto ponderarla sino, algo usual entre nosotros, pedir auxilio para evitar la destrucción de un ejemplo único de la arquitectura argentina del siglo XX.

Esta propiedad está involucrada en un prolongado e interminable juicio sucesorio que lleva ya once años y cuya sentencia final está en la Suprema Corte de Justicia de la provincia de Buenos Aires.

El administrador de la sucesión asumió mientras pudo la conservación de la casa, pero a causa de la duración del proceso la abandonó en noviembre de 2003. A partir de entonces, el vandalismo y la delincuencia se hicieron cargo de un rápido desmantelamiento: desaparecieron los artefactos de iluminación, los radiadores y los sanitarios, casi todos diseñados y producidos en especial por Williams. No hay vidrios y las ventanas y los elementos de madera fueron virtualmente arrancados.

Esfuerzo conjunto

La célebre casa se convirtió en refugio de malvivientes. Lo que se impone, mínimamente, es proveer vigilancia externa y, acaso con el aporte de la Secretaría de Cultura de la Nación, de la Intendencia de Mar del Plata (cuyo titular, el arquitecto Daniel Katz, tramita un convenio que permita tomar a su cargo su cuidado y conservación), de la Facultad de Arquitectura local y, quizá, del gobierno de la provincia de Buenos Aires, se podría evitar una desgracia. De las 33 casas seleccionadas por la revista japonesa A+U, hay dos cercanas: la Casa Curutchet, de La Plata (Le Corbusier), y la del Puente. Casi todas están bien cuidadas y son de acceso público; sólo dos están descuidadas o abandonadas. Una es ésta.