Tiempo
hace ya que la primera gente de piel blanca, con seguridad
la tripulación de la expedición de Magallanes,
en 1520, se fijó en nuestras playas. Más tarde,
en 1581, el expedicionario español Juan de Garay
llegó por tierra a este sitio denominándolo
entonces con el nombre de "Costa Galana". Impresionado
por sus bellezas naturales. En 1756, se estableció
una misión Jesuítica en un lugar conocido
por "Laguna de las Cabrillas". A pesar de su corta
presencia, el sitio adoptó su nombre actual: "Laguna
de los Padres".
Pedro de Alcántara Capdevila, solicitó en
1819 sus derechos por una porción de tierras que
pasó por varias manos hasta 1857, en que una compañía
Brasileño-Portuguesa estableció una planta
empacadora de sal. Esta empresa también construyó
un puerto, "Puerto de la Laguna de los Padres"
(hoy la playa céntrica "Punta Iglesia").
Alrededor de 1860, Patricio Peralta Ramos compró
parte de esta área y en 1874 fundó una ciudad,
"Mar del Plata", basada en la planta de empacamiento
de sal a la embocadura del "Arroyo de las Chacras",
que aun hoy corre por debajo de modernas avenidas céntricas
en forma de tuberías subterráneas.
En
1877, Pedro Luro, un poderoso estanciero y hombre de negocios,
adquirió el condominio de una buena porción
de estas propiedades urbanas estimulando el desarrollo del
pueblo, como también incentivó la cultura
agrícola en los campos aledaños, que hasta
entonces tenían como destino exclusivo el pastoreo
vacuno. Poco después del inicio de 1880, comenzaron
a llegar algunos residentes de Buenos Aires, (la después
Ciudad Capital de la República Argentina). Poco tiempo
más tarde, otros, provenientes de sus suburbios siguieron
sus pasos y comenzaron a arribar a Mar del Plata, a pesar
de que todavía debían recorrer unos 130Km
en carretas. En 1833, Dardo Rocha, gobernador de la Provincia
de Buenos Aires, visitó la ciudad y prometió
prolongar la línea férrea hasta alcanzar a
Mar del Plata. El 26 de Septiembre de 1886 se completó
la conexión y el modesto pueblo se convirtió
en un lugar favorito de descanso.
En
1888, abrió sus puertas el "Bristol Hotel",
un establecimiento que presentaba una atmósfera con
un encantador aire europeo. Sus originales 67 habitaciones
crecieron hasta sumar más de 500 en sólo unos
pocos años. Las reuniones sociales del Bristol marcaron
época y desde sus salones se gestó la transformación
de Mar del Plata en un lugar turístico elegante para
la alta sociedad, al mejor estilo francés: se la
hizo famosa como la "Biarritz Argentina". Este
lugar de veraneo, popular dentro de la "elité"
de Buenos Aires, alcanzó su punto culminante de elegancia
alrededor de 1914. Al mismo tiempo que "la Bristol"
disfrutaba sus mejores horas, existió un club extremadamente
refinado y exclusivo -el Club Mar del Plata- cuyo esplendor
fue innegable. Los toscos tablones de madera que constituían
una pasarela a lo largo de la Playa Bristol fueron reemplazados
por un amplio y sólido paseo marítimo de estilo
francés. Tras ello fueron surgiendo docenas de magníficas
viviendas a orillas de la costa -los famosos "chalets"
de Mar del Plata. La prolongada temporada de verano fue
sólo una de las partes mayores del éxito.
Durante los inviernos, los "engarces" se lustraban
diligentemente de modo que la "Perla del Atlántico"
-como se designara a esta ciudad privilegiada- brillara
durante el verano.
La primera Guerra Mundial disminuyó el ritmo local
de la construcción hasta la nada, pero lo retomó
y continuó creciendo en los años de posguerra.
Habiendo sido un lugar para los adinerados, familias de
la alta sociedad y diplomáticos comenzó, con
el arribo de personas de la clase media, la aparición
de nuevos chalets, hoteles modernos de nivel internacional,
se abrieron nuevas playas para el solaz y se implementaron
una variedad de servicios a un ritmo acelerado. La imagen
urbana de Mar del Plata se vio alterada en una forma tan
espectacular que aquellos que no fueron testigos permanentes
de su crecimiento no la podrían reconocer, habiendo
contemplado sus modestos y humildes orígenes.
En 1938 se hizo realidad una aspiración largamente
esperada: un camino asfaltado hasta Buenos Aires. Esta ruta
representó un cambio tan significativo como lo fuera
la llegada del ferrocarril medio siglo atrás. Al
completarse la Ruta 2 (convertida hoy en autopista de varios
andariveles) la transformación de Mar del Plata se
vio fuertemente acelerada. Superada la II Guerra Mundial,
la inmigración aportó una invaluable contribución
a las industrias de la pesca, la hotelería y al comercio
nacional e internacional. Hoy -con más de 600.000
habitantes permanentes, Mar del Plata recibe anualmente
alrededor de tres y medio millones de turistas de la Argentina,
países limítrofes y también muchos
provenientes de los Estados Unidos de N.A., Europa, Asia
y de los demás países del continente americano.
El constante incremento de visitantes y el crecimiento poblacional
demanda un permanente aumento en las comodidades habitacionales,
en la disponibilidad de mercaderías y de servicios,
impulsando con ello la creación de nuevas industrias
y servicios.
Hoy cuenta con importantes industrias, universidad pública
con varias facultades, modernos colegios y escuelas públicas
y privadas, y diversas instituciones dedicadas al avance
de las ciencias, la cultura, defensa de los derechos de
la mujer, preservas ecológicas y otros fines nobles,
como los del Rotary y Lyons. A pesar del bullir de casinos,
sitios de entretenimiento, centros de compras y supermercados,
acelerada actividad comercial y la muchedumbre que llega
para pasar el verano, esta ciudad es solicitada como oasis
de descanso y relajación fuera de las áreas
céntricas. La "Biarritz Argentina" desapareció
hace mucho tiempo, pero sus imágenes siguen despertando
el interés, asombro y admiración, tanto de
la población local, como el de los turistas.