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En la
década del 30 del siglo pasado, encarar un viaje al faro
de Punta Mogotes desde las playas del centro era toda una aventura
que los intrépidos veraneantes encaraban trepados a carros
tirados por caballos o en automóvil. Iniciada la travesía
y llegados a la zona del puerto se divisaba su emplazamiento
sobre la costa, hecho que azuzaba a los aventureros a continuar
la marcha. Hoy el faro continúa siendo - por lo menos
para mi - la excusa ideal para hacer un caminata hasta su base.
Un faro nos remonta a los recuerdos de juventud,
por lo menos en las lecturas de Julio Verne, Jack London o Emile
Brönte, por citar a los autores que recuerdo que han dedicado
páginas a desentrañar la misteriosa vida de los
fareros o torreros.
Punta Mogotes nos permite renovar esas aventuras
y recuerdos, nuestro faro está emplazado poco más
al sur de Punta Cantera, sobre una pequeña saliente que
entra al mar, promontorio rocoso que pertenece al sistema orográfico
de Tandilia. Debemos recordar que la zona está formada
por pequeños cerros aplanados, que penetran en el Atlántico
y que los llamaron mogotes, por eso Punta de los Mogotes y del
faro. Dicen los viejos lugareños que esta parte de la
costa recibía el nombre de “Lobería grande”,
por la colonias de lobos marinos allí afincadas.
Puntualmente el faro de Punta Mogotes esta ubicado en latitud
38º 05' 32" S y longitud 57º 32 28" W. Fue
construido en Francia por los arquitectos Barbier, Benard y
Turenne en Paris, quienes también diseñaron los
faros de Punta Medanos, Recalada y Monte Hermoso. La estructura
es una torre metálica, construida con chapas de 6 milímetros
sostenidas por un esqueleto de hierro y apoyada sobre una base
de piedra. La altura total es de 35,50 metros y está
a 55 metros sobre el nivel del mar. En la parte superior tiene
una garita cilíndrica vidriada para el aparato luminoso.
Su primera luminaria consistía en una lámpara
a kerosén de 5 mechas al nivel constante con luz blanca
giratoria de 10 segundos de exposición, por minuto.
El faro fue traído en barco, desarmado
y ensamblado pieza por pieza en el lugar de su emplazamiento
a comienzos de 1890 por los mismos arquitectos y un constructor
de la época, el señor Pedro Besozzi. Se inauguró
el 5 de agosto del 1891 ocupando un espacio de una hectárea
donada por Don Jacinto Peralta Ramos.
El radiofaro, emite una señal cada tantos
segundos en código Morse, de manera que los barcos con
radiogoniómetro pueden individualizar la dirección
de la señal, para determinar la posición de la
nave o simplemente tomar la señal como medio de aterrizaje
al puerto de Mar del Plata, luego en vista de la costa dirigirse
directamente a la entrada del puerto. El sistema fue inaugurado
en el 1934, siendo entonces el primero radiofaro de las costas
argentinas. El haz de luz puede observarse a una distancia de
15,4 millas náuticas, unos 28.5 kilómetros. La
identificación luminosa del faro es de un destello a
cada 10 segundos, 0,27 de luz y 9,73 de oscuridad.
En
su interior, desde su base, nos encontraremos con ciento cincuenta
y cuatro escalones que componen la escalera caracol, para interrumpirse
en la sala de guardia. Luego restan otros 24 peldaños
para llegar al espacio rodeado de vidrios espesos, montados
en marcos de bronce, donde está emplazado el sistema
reflector de luz.
Y aquí los dejo, esperando que este breve relato haya
despertado su curiosidad y el deseo de hacerse una escapada
para visitarlo.
El escriba |